miércoles, 30 de julio de 2014

Días de sol.

Sentarse afuera con la luz del sol encandilando nuestros ojos, mientras nos miramos y sonreímos al saber lo feliz que me haces tu y lo feliz que te hago yo. 
Nada esconden esas inmensas sonrisas que sin querer se sueltan cuando atravesamos nuestras intensas barreras que intentan ocultarlo todo.
Entrelazar nuestros dedos despacio como si de tiempo hubiera una eternidad para hacerlo una y mil veces más.
Salir corriendo sin huir a ningún lugar, solo porque nos divierte vernos disfrutar del día que la vida nos ofrece y tenemos que sacar provecho a cada momento juntos para no olvidarlos jamás y cuando seamos viejitos contarnos las antiguas anécdotas que vivíamos en el parque esos días de sol. 


Disculpa si parece una historia de películas, pero es más lindo cuando lo vives tu.

Lo escribí un día de felicidad.

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